Las personas han estado escribiendo sobre sus sueños durante miles de años, y aún así, todavía nadie sabe por qué soñamos, aunque hay muchas teorías al respecto. 

Las culturas antiguas se tomaban los sueños muy seriamente. Las tribus de todo el mundo compartían sus sueños diariamente y contaban con su sabiduría para sobrevivir. Soñar podía significar la diferencia entre vivir o morir.

En el antiguo Egipto, la gente pensaba que sus sueños eran oráculos que les traían mensajes de lo divino. Las personas con sueños vívidos y significativos se consideraban especial y bendecidos. Los antiguos egipcios tenían camas para soñar, en las que se acostaban esperando recibir mensajes divinos y curativos.

Homero hace referencia a la personificación de los sueños griega, el oniros, en la Iliada. En la Odisea, Homero presenta los sueños como narrativas falsas o verdaderas de eventos futuros.

La Biblia está llena de referencias a los sueños. En Mateo 2:14 se lee que un ángel del Señor se le apareció a José en sueños para decirle que huyera con María y Jesús, ya que Herodes iba de camino para matar al bebé. En el 12:6, el Señor declara que hablará con los profetas en sueños: Y el SEÑOR les dijo “Escuchad lo que os digo: ‘Si hay profetas entre vosotros, yo, el SEÑOR, me revelaré en visiones. Les hablaré en sueños’”.

A lo largo de la historia, la gente se ha tomado los sueños muy seriamente. A finales del siglo XIX y principios del XX, Freud pone a los sueños en el centro del psicoanálisis, afirmando que los sueños son la carretera principal al subconsciente, revelando los problemas principales del paciente.

Carl Jung refutó muchas de las teorías de Freud, pero expandió la idea de Freud de que el contenido de los sueños está ligado a los deseos del subconsciente del soñador. Jung defendía que los sueños son mensajes importantes que pueden descubrir y resolver problemas y miedos.

Desde los años 50, científicos de los campos de la psiquiatría, psicología, neurobiología y otras disciplinas han estado adentrándose en el mundo de los sueños. Décadas más tarde, todavía nadie sabe por qué soñamos. Algunos dicen que los sueños no tienen propósito, mientras que otros dicen que son una pieza clave para nuestro bienestar.

Los sueños siguen siendo uno de los mayores misterios de la vida.

El cerebro soñador

El sistema límbico

El sistema límbico está localizado en el centro del cerebro y es el responsable de gestionar las emociones cuando estamos despiertos y dormidos. Está generalmente asociado con el miedo, gracias a las funciones de la amígdala, y está particularmente activa durante los ciclos del sueño y la fase REM. Esto podría explicar por qué experimentamos sueños y pesadillas intensas o como un sueño particularmente vívido puede afectar nuestras emociones durante días, semanas o incluso años.

El córtex visual

Somos criaturas increíblemente visuales, dependiendo de nuestra vista para muchas actividades. El córtex visual ayuda a llevar a cabo estas actividades, situado en la parte trasera del cerebro, ya que es una de las partes más activas del cerebro durante las fases del sueño. Esto podría explicar por qué las personas ciegas y con visión reducida a veces pueden “ver” claramente en sus sueños, dependiendo de cuándo hayan perdido la visión. También explica la complejidad y el aspecto visual de nuestra experiencia durante la fase REM.

Los lóbulos frontales

Los lóbulos frontales del cerebro humano son los responsables de la lógica, razonamiento y pensamiento crítico, y tienen un papel mucho más pequeño durante el sueño. Por ese motivo, en sueños podemos tener visiones e impresiones que no tienen ninguna lógica. Además, los niveles de dopamina aumentan y podemos tener experiencias con alto contenido emocional.

Soñar despierto, la divagación de la mente y los sueños nocturnos provienen de la parte del cerebro que se activa cuando todo lo demás se calma. La divagación de la mente y el soñar despierto está relacionado con el córtex prefrontal y el lóbulo temporal. 

Teorías de los sueños

Soñar es el procesamiento de los recuerdos, permitiéndonos solidificar el aprendizaje y pasar la información de la memoria a corto plazo a la de largo plazo. Hay experimentos que han demostrado que la memoria es menos fiable cuando los hábitos de sueño son irregulares y se le ha asociado, en muchas ocasiones, con la capacidad de almacenamiento y gestión de la memoria a largo plazo de los recuerdos.

Los sueños reflejan nuestra vida cuando estamos despiertos.

Los sueños permiten que la mente trabaje con pensamientos, emociones, equilibro psicológico y experiencias difíciles y complicadas.

Los sueños son la respuesta del cerebro a los cambios bioquímicos e impulsos eléctricos que ocurren durante el sueño.

Los sueños son la forma que tiene el cerebro de prepararnos para los retos y el peligro.

Los sueños son la forma de conectar el pasado, el presente y el futuro conscientemente y de conseguir información del pasado y el presente para prepararnos al futuro.

Soñar es vital para el bienestar.

La ciencia está trabajando duro para ponerse a la altura de la espiritualidad. Los sueños pueden ser todo lo que acabamos de explicar y, ¡mucho más! Pero diga lo que diga la ciencia, no podemos negar que los sueños y el soñar siempre ha sido una gran parte de la vida.

Soñando hoy en día

Da igual cuál sea tu opinión personal sobre los sueños y las teorías científicas, la experiencia íntima de cada persona es la mejor prueba del poder de los sueños y el soñar. Solo trabajando de forma consciente con nuestros sueños podemos empezar a descifrar el misterio de los sueños y la capacidad de soñar para beneficiarnos de su potencial y poder.

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